
ANTONMARIO SEMOLINI


Antonmario Semolini nació en Siena en 1946; hijo de arte (su padre era violinista), por su ecléctica formación musical de flautista, compositor y director de orquesta, forma parte de aquel estrecho círculo de los más prestigiosos intérpretes de nuestro tiempo. Sus ejecuciones, expresiones de un gran rigor analítico sustentado de una excelente musicalidad, le han valido la estima y la amistad de artistas como Sergiu Celibidache, Luciano Chailly, Franco Donatoni, Lothar Faber, Oleh Krysa, Franco Gulli, Franco Mannino, Lovro von Matacic, Gianandrea Noseda, Paolo Renosto...
Artista fino, culto y al mismo tiempo aristocráticamente reservado (rechaza en modo obstinado las grabaciones si no son en vivo) como concertista de flauta, alumno de Arturo Danesin François Perret e Severino Gazzelloni, y dedicatorio de más de sesenta composiciones y primeras ejecuciones de él escribieron importantes testimonios de reconocidas personalidades tales como Severino Gazzelloni: “Semolini es un personaje. Si no existiera lo habríamos tenido que inventar.” - Massimo Mila: “Semolini se pone de prepotencia en las primeras filas del flautismo concertista sobre las huellas de Gazzelloni” - Eugenio Montale (Premio Nobel de Literatura 1975): “Escucharlo, una maravilla. Semolini, ironía y cultura que se funden bien con la expresión de su arte.” - Ugo Nespolo: “Personaje inquieto, rico de matices, Semolini utiliza la música como una carga explosiva que en la terrible deflagración pirotécnica lo involucra totalmente y no lo perdona.” - Enzo Restagno: “Semolini con su flauta de oro toca con una gracia y una suavidad tales de transfigurar aquellos pentagramas más bien anónimos.”...
Pasado en los años noventa a la dirección de orquesta, Giuseppe Sinopoli lo describe así: "Antonmario es un intérprete original, nervioso y sensible al mismo tiempo, con una aversión a lo que es solo formal, solo oficial, en detrimento de un verdadero interés por la música como expresión de vida".
Siempre comprometido en la inserción de nuevos talentos en el mundo de las artes y de las profesiones artísticas, (profesor de flauta durante cuarenta años en el I.S.S.M Conservatorio "G. Verdi" de Turín) En 2000 fue invitado por la Región Toscana a dirigir una amplia orquesta juvenil (O.S.A.C. Orchestra Sinfonica Alfredo Catalani) promovida gracias a la contribución del Fondo Social Europeo. Tras este nombramiento ha privilegiado en sus ejecuciones el precioso repertorio sinfónico de los autores originales de Lucca, de Boccherini a Puccini, de Catalani a Luporini, y Giani Luporini. El éxito reportado en 2006 con la opereta “Eine Nacht in Venedig” di Johann Strauss Jr. lo acerca a este mundo seductor del que es ahora uno entre los más auténticos divulgadores con activo de más de 20 títulos de Piccola Lirica (“burbujeante” así en la crítica de su interpretación de “Die Fledermaus”, la obra maestra de Strauss Jr. en el Teatro Alighieri de Ravenna). La pasión de Semolini por este refinado género “musical se compendia en su breve aforisma: “la opereta es un rayo de sol custodiado en un cofre colmado de música, poesía y sentimiento”. Fue durante dos años director estable de la Orquesta Sinfónica Catalani, por cuatro años de la orquesta Sinfónica de Turin (Alfa Teatro) y actualmente 1° director invitado de la Orquesta de Cámara Antidogma y del Ensemble Europeo Antidogma, del Futurmusika Ensemble, de Running Flutes Orchestra, de I Virtuosi dell’Accademia di San Giovanni... Director invitado de importantes eventos internacionales, en México en 2015 dirigió la Orquesta Sinfònica de Chiapas en el Teatro Hermanos Domínguez de San Cristóbal de las Casas y en el Teatro Emilio Rabasa en Tuxtla Gutiérrez con la presentación por primera vez del “Concierto n° 2 para marimba y orquesta” de R. Peña Quesada y, en 2016, logró un verdadero triunfo al frente de la Orquesta Sinfónica de Nuevo León - en presencia de más de 7,500 personas - en concierto de clausura de la 9a edición del Festival Internacional de Santa Lucía de Monterrey, junto con un solista de excepción: el violinista inglés Charlie Siem. En Italia colabora regularmente con el Festival Internacional MiTo y con el Festival Antidogma de música antigua y contemporánea, y ha actuado en varios teatros: Regio de Turín, Giglio de Lucca, Dante Alighieri de Ravenna, Teatro de la Ciudad de Alba, Alfieri de Turín. Teatro de la Ciudad de Aosta, Manzoni de Monza, Carignano de Turín, Salone del Conservatorio de Turín, Alfateatro de Turín, Politeama Rossetti y Teatro Verdi de Trieste, Auditorio de la RAI de Turín, Carlo Felice de Génova... Ha también realizó giras por Alemania, Brasil, Checoslovaquia, Egipto, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Hungría, Kenia, Israel, Nigeria, Polonia, Rumanía, Suiza, etc. En 2019 recibió el prestigioso Premio de Cultura “Publio Elvio Pertinace” (28.a edición), que anteriormente solo había sido concedido a otro músico, el célebre violinista Salvatore Accardo. Por su compromiso con las cuestiones sociales y la filantropía recibió el premio PHF tres rubíes de Rotary International.
(Amedeo Pettenati)
Curriculum breve y referencias
Comencé a estudiar música a los diecisiete años y a los veinte años realicé el primero de muchos conciertos: ¡no he parado desde entonces!
Antonmario Semolini
Conozco al maestro Antonmario Semolini desde hace muchos años, durante los cuales he podido apreciar sus cualidades musicales y culturales. Ha sido un instrumentista (flautista) de gran clase, pero es en la dirección orquestal que ha conseguido aprovechar plenamente sus cualidades de músico inteligente, culto y sensible. Pasión y curiosidad intelectual le han permitido explorar y enfrentar con éxito un vasto repertorio.
Prof. Enzo Restagno
Antonmario es un intérprete original, nervioso y sensible al mismo tiempo, con una aversión por lo que es solo formal, solo oficial, en perjuicio de un interés verdadero por la música como expresión de vida.
Maestro Giuseppe Sinopoli
Reseña musical

Turín 26-12-2024
Unos días antes de Navidad tuve la oportunidad de escuchar la Sinfonía "Pastorale" de Beethoven dirigida por el Maestro Semolini en la gran sala del Conservatorio de Turín. Es una sinfonía que suelo escuchar con cierta desconfianza ya que muchas veces las interpretaciones parecen clichés; Esta vez, sin embargo, la precisión rítmica y la claridad de los timbres me devolvieron la alegría de escuchar.
Enzo Restagno